Un paseo por el mercado fue suficente para comprender que es algo más que una puerta que se abre, cajas apiladas, mostradores y un sinfín de alimentos.
Son miradas cómplices entre vendedores, sonrisas disfrazadas de saludo, unas manos que te atienden y un centenar de historias.
Es cultura y tradición, una forma de vida diferente, un pequeño rescoldo del pasado, que se mantiene en el presente.
Algunas imágenes más...






¡Me gustan muchos las modelos de las fotos número 1 y 9!
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