Es mi día de fiesta por eso la alarma de mi teléfono suena más tarde de lo habitual, son las diez en punto, apago la alarma y me quedo diez minutitos más en la cama. Me decido a levantarme, mientras me estiro voy hacia la ventana, y una vez abierta compruebo que hace un día fantástico, luce el sol y la brisa es muy agradable, se presenta un buen día. Descalza salgo de mi habitación y me dirijo al baño, me hago un moño, me lavo la cara, y entre tanto un par de bostezos.
Después sigo el pasillo y bajo las escaleras, entro a la cocina y enciendo la cafetera, mientras voy al frigorífico y cojo un botellín de agua que me voy bebiendo de camino a la puerta de la terraza, cojo las llaves del buzón y salgo fuera.
Me dirijo hasta el buzón y compruebo si hay correo, de vuelta atravieso el jardín porque adoro pisar el césped descalza, y me detengo en las tomateras buscando algún tomate maduro que pueda recoger, encuentro un par, y también otros dos que están ya en el suelo.
Vuelvo a la cocina dejo las llaves en su sitio y lavo los tomates, cojo una taza y voy hasta la cafetera que ya está a punto, echo el café, coloco la taza y aprieto el botón. El olor a café invade el ambiente, mientras se va llenando la taza abro la nevera y saco la leche para cortarlo, cojo el azúcar moreno del armario, una cucharilla y un cuchillo del cajón.
El café ya está listo lo recojo y lo llevo a la mesa, sólo le falta una gota de leche y una cucharadita de azúcar para estar perfecto. Al ser un día de fiesta puedo desayunar en condiciones y por eso me dirijo a la panera y corto un par de rebanadas de pan que pongo en la tostadora, una vez listas las unto con el tomate que ya tenía preparado y con un chorrito de aceite, y me siento en la mesa con el café y las tostadas. Mientras desayuno le echo un vistazo al periódico y después meto la taza, el plato y los cubiertos al lavavajillas.
Subo las escaleras de nuevo y pongo la radio, me lavo los dientes, me ducho, me maquillo y voy al dormitorio, abro el armario y cojo un vestido. Después de hacer la cama, pongo en orden las cosas que el día anterior dejé fuera de su sitio, apago la radio y bajo de nuevo.
Son casi las doce del mediodía y cada vez hace más calor así que decido quedarme dentro de casa, al cabo de un rato llega mi madre, organizamos la compra colocando todo en su sitio y hablamos, mientras le ayudo a preparar la comida. La mesa puesta y la comida hecha y llegan mi hermano y mi padre con apenas quince minutos de diferencia. Una vez que estamos todos juntos, comemos.
Llega la tarde y me dirijo a pamplona porque he quedado con unas amigas, nos reunimos en casa de una de ellas, y de allí nos vamos al supermercado, porque esa noche tenemos cena y hay que comprar la comida y la bebida. Una vez que llegamos al supermercado nos encontramos con un par de amigos, hablamos un rato con ellos y nos esperan mientras compramos todo. A la salida del súper nos despedimos y vamos de nuevo a casa de mi amiga.
Preparamos la cena y subimos al ático a organizar la mesa y las sillas, como no hay suficientes, bajamos a la cocina a por más, y poco a poco vamos subiendo el resto de cosas. Se va haciendo de noche, pero la temperatura sigue siendo muy agradable. Suena el timbre, el resto del grupo aparece y nos juntamos todos en la terraza, las horas van pasando y antes de que se marchen recogemos todo.
Vuelvo a casa y pongo fin a un día diferente, a otra velada.
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